Tal vez un día en especial demuestre las intensas luchas que sufrieron las mujeres a lo largo de los años; tal vez todos los 8 de marzo representen las batallas ganadas, pero es incrédulo pensar de una manera tal simplista.A lo largo de la historia la mujer forjó su propio camino, al principio colmado de padecimientos e injusticias. La espera implementada por una sociedad altamente retrógrada del pasado, conllevó a la postergación de ciertos derechos que uno posee simplemente por nacer humano y posteriormente por ser ciudadano de su propio país.
Quizá en la mayor parte del mundo se haya abandonado una conciencia tan excluidora, pero no es alocado decir que este es recién el principio de una disputa aún mayor.
Todavía en esta era moderna, se siguen cometiendo crímenes inadmisibles contra la mujer. En algunos países son mas notorios, en ciertos otros se guardan puertas para adentro de un hogar o de un trabajo. No importa la calidad ni la cantidad de dichas atrocidades, en este juicio, todas esas evidencias son equitativamente valederas para llegar a una no tan inteligente conclusión: el abuso hacia las mujeres sigue estando en vigencia.
Este 8 de marzo, tan reconocido por homenajear al sexo femenino, debería ser utilizado, no solamente para hacer honor a aquellas caídas en defensa de sus derechos con sus posteriores logros; sino también como un recordatorio de todas aquellas que se encuentran postergadas de sus derechos, sufriendo la violencia, el dolor y el menosprecio de una sociedad que en ciertos ámbitos no se encuentra tan evolucionada.
Los cimientos para solucionar esa plataforma problemática están instaurados. Quedará en nuestras manos terminar de fortalecerlos, minimizando hasta llegar a la abolición de todos aquellos detrimentos.
Que este sea el comienzo de un futuro mejor, donde la sociedad encuentre un equilibrio ante la divergencia de sexos.




